4/11/08

ESTIGMA DE UN RASPÓN.

Ahora, a mis veintidós, mi viejo trota unos metros y suelta mi bici (otra vez) ¡Me emociona ver como me desplazo por mi cuenta! Pedaleo, pedaleo y… ¡zas!:

me cruzo con un tipo que sólo piensa en dinero. No come por dinero, no duerme por dinero, no tiene nada, sólo dinero dinero dinero. Acepto (no sin resignación) su invitación a ser parte de nuestra civilización (debo Ayudarlo a conseguir más dinero), porque de tanto buscar el dinero, se le acabó el dinero que tenía para hacer más dinero.

Vuelvo a mí, y no sé cómo pasó. Apenas (muy lentamente), puedo sacar mi pie de entre los rayos de la rueda. Me zumban los oídos, arden las palmas de mis manos (están llenas de piedritas), estoy en el suelo, un poco mareado, dudo si reír o llorar. Analizo la situación: gruesa gota de sangre que brota de mi rodilla. Papá (lejos del accidente). Llego a una conclusión: más que mi rodilla ensangrentada, me duele la dignidad. Porque se supone que no tenía por qué caer después de semejante empujón.

“No hay que hacerse problemas, ya pasará” (me enseñó a decir): ya pasará…

3 comentarios:

PIO dijo...

Un relato muy inteligente como siempre. . . .
Me siento orgulloso de ser protagonista de tu puesta en marcha.
La distancia a recorrer siempre va a ser proporcional a tu esfuerzo.
Te podrán hacer caer infinidad de veces, lo importante es saber que "ya pasará" el dolor de la caída y que lo trascendental es llegar a la próxima meta que te has impuesto.

Anónimo dijo...

me encantó pero, he!! que porrazo, y todo por que te distrajo el bolu q se te atravesó. hay que disfrutar las pedaleadas por que para eso t subiste s la bisi, dale pata si no disfrutas... te caes.

mm...si producciones. dijo...

Pio: sos el papá más grande del mundo.
(No hay otro adjetivo)

Anónimo: ¡Cuánta verdad en eso de disfrutarlo! Es una lección para agendar:la próxima pedaleada, andar por las callecitas que más me gusten.


Gracias por los comentarios. Son opiniones extremadamente valiosas.

¡Un Fuerte abrazo cibernético!