9/11/08

Girando.

En esa moneda que se lanzó al aire, dos caras luchan por ser elegidas. Cada una por su lado, hacen fuerza por quedar arriba. Del lado brillante, pasan al oscuro, mientras se cumple la trayectoria.

El que ahora ve la luz, eufórico, no detiene su festejo; mientras en el opuesto, el oprimido, paciente guarda silencio. Sabe que el juego no ha concluido: un giro fatal sobre la otra mano, lo dejará triunfante en este aleatorio y macabro juego, donde ganará el menos pensado.

4/11/08

ESTIGMA DE UN RASPÓN.

Ahora, a mis veintidós, mi viejo trota unos metros y suelta mi bici (otra vez) ¡Me emociona ver como me desplazo por mi cuenta! Pedaleo, pedaleo y… ¡zas!:

me cruzo con un tipo que sólo piensa en dinero. No come por dinero, no duerme por dinero, no tiene nada, sólo dinero dinero dinero. Acepto (no sin resignación) su invitación a ser parte de nuestra civilización (debo Ayudarlo a conseguir más dinero), porque de tanto buscar el dinero, se le acabó el dinero que tenía para hacer más dinero.

Vuelvo a mí, y no sé cómo pasó. Apenas (muy lentamente), puedo sacar mi pie de entre los rayos de la rueda. Me zumban los oídos, arden las palmas de mis manos (están llenas de piedritas), estoy en el suelo, un poco mareado, dudo si reír o llorar. Analizo la situación: gruesa gota de sangre que brota de mi rodilla. Papá (lejos del accidente). Llego a una conclusión: más que mi rodilla ensangrentada, me duele la dignidad. Porque se supone que no tenía por qué caer después de semejante empujón.

“No hay que hacerse problemas, ya pasará” (me enseñó a decir): ya pasará…

16/10/08

Revelaciones.

“¡El mundo se va a acabar!” le dijo su perro, mientras los desvanecía lentamente un resplandor insoportable.
Muy confundido, se despertó. Estaba en una plaza, al sol de mediodía, y desde las hamacas, una nena repitió: “¿No me escuchaste? El mundo... se-va-a-acabar” al momento que eran consumidos por un blanco irritante.

En plena noche, despertó con las risas de su hermano, que huía de su cuarto, con una linterna en la mano.

10/10/08

Desencuentro.

Ella volvió a nacer, quién sabe dónde.
Él, todas las noches se atormenta, pensando en las últimas palabras del ilusionista: “Pibe, cuando diga tres… hacemos aparecer a tu noviecita: uno, d- dos

S.M.

8/10/08

Metas

Siendo Juez, sentíase un eterno fracasado delante de su interminable colección de diplomas. Defraudó a su padre, y otras tres generaciones de payasos.

S.M.

1/10/08

Los niños no mienten.

La agitación de su hijo, al dar testimonio del "cuco" en el armario, lo hizo dudar por un instante... pero su lado más adulto ganó la partida; luego de cortar con la fantasía y apagar el velador, una enorme bestia los devoró brutalmente.

S.M.